sábado, 26 de marzo de 2016

El suicidio y las piedras buscando un río-911 EL ABRAZO

Los suicidas, más que nada, llevamos dentro el deseo de la muerte, que no es más que la otra cara del deseo de la vida.
Mi deseo de la muerte es el deseo de morir en algún lugar del pasado.
Descansar frente a paisajes sin ruido.
Como si al morir yo, enterrase conmigo las inquietudes de personas que no he conocido.
Como si con la muerte empezasen al fin el futuro y mi propia vida.
L´Escala era una aldea y mi abuelo Vadoret hacía las barcas que la gente usaba para ir a ciertos sitios.
El agua es el Medio.
El agua es la forma de recibir la información, de sentir la vida.
Somos agua.
Somos líquido convertido en sólido.
Somos piedras buscando un río.
Mi abuelo Vadoret se quedó viudo y cultivó el deseo de la muerte en su Gran Luto secreto.
Amasó la ausencia de vida.
Le dio forma.
Y así su tristeza trascendió en el tiempo.
Y me hizo suicida.
A veces pienso que nos morimos porque no soportamos lo que somos.
Sólo gotas.
Sólo piedras buscando un río que nos haga bonitos.
Suaves.
Redondos.
Sin aristas.


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